Todos los días el mexicano y la
mexicana se levantan con las aspiraciones de un nuevo día y de poner su granito
de arena en el país, sin embargo el ideal de mejorar se viene abajo cada que reconoce
la realidad de la vida cotidiana, de la caída económica en los negocios
pequeños ante la apertura de más franquicias extranjeras o de tiendas de
conveniencia, de la inseguridad y del deteriorado consumo que se ve reflejado
en competir con artículos importados de bajo costo o poca calidad.
La clase media baja ha dejado de
consumir y la clase media alta emprende la carrera del ahorro. La falta de
expectativa hace que la toma de decisiones en consumo e inversión, sea más estudiada
o en el peor de los casos se detengan en su totalidad. El circulante no se mueve y a pesar de que el
gobierno habla de “alentar la formalidad” con la reforma hacendaria aprobada el
año pasado el paso aún no se ha dado. La
piratería, el narcotráfico y los negocios clandestinos continúan trabajando sin
problema alguno. Pero los que sí están hasta el cuello de obligaciones son la
base de contribuyentes normal, los mismos de siempre, con más informativas, mas
declaraciones y más multas.
La sinergia con los mismos de
siempre parece igual pero además de la falta de crecimiento económico, sumamos
los resultados del gobierno que reflejan la mínima acción y deseo de dar
seguimiento óptimo a la aplicación de la ley ante hechos delictivos que no
permiten alcanzar ni siquiera el estado de derecho que tanto venden durante
campañas o la alta expectativa que pretenden con la aprobación de presupuestos
en sus tres niveles.
Es difícil conocer cuando
llegaremos a lograr la equidad entre los gobernados y los gobernantes pues
mientras muchos señalan la pésima actuación gubernamental, también hay otros que
apoyan las campañas, unos más que promueven manifestaciones pacíficas por el
bien común y al mismo tiempo hay otros cuantos que causan disturbios. Acaso ya
se les olvido que todos pertenecemos al mismo país, que las acciones de unos
cuantos causa efectos en todos y que las repercusiones serán cada vez mayores,
se les ha olvidado que “el respeto al derecho ajeno es la paz”, “que la patria
es primero”.
¿Hasta cuándo habrá congruencia entre las acciones del gobierno
aplicando la ley y la ciudadanía haciendo respetar sus derechos y los de sus
iguales?
