Los cambios en relación a la fiscalización
se han hecho presentes en los últimos meses de 2012, y todo se ve venir; desde
el cambio a la forma de declarar con el pago referenciado, hasta finalizar con
el trámite de firma electrónica por todos los que pretendan expedir
comprobantes. Las nuevas leyes aprobadas y en la propia aprobación de la última
ley de ingresos, cuentan con tintes y pretensión de fiscalizar al
contribuyente.
El cambio inicio a principios de
diciembre, pero ha llegado el momento de tomar en serio la postura de las
nuevas autoridades, ya que ellos desean dar transparencia a sus actos y gastos,
y al mismo tiempo dejan ver que navegan con la bandera de la austeridad y la eficiencia
en el gasto publico, poniendo a juicio de los mexicanos lo que esta por venir.
Pero como dice el refrán: “El que
da lo que tiene, a pedir se queda”. Así que cuidando las arcas publicas sin aumentar los impuestos para el
2013, mantienen la tasa del 30% para ISR, dejan actuando el IETU como impuesto “complementario”
y además no hacen mayores cambios a las exenciones del IVA.
Pero como en todo, la mejor parte
de cada año viene en la fiscalización que
ya se perfila, con la aprobación de las nuevas leyes, que tienen toda la intención de seguir “combatiendo
el lavado de dinero y el crimen organizado”, con ello se da respuesta al
seguimiento de transacciones comerciales que se efectúen en efectivo (antes era
suficiente con el IDE), sobre todo las relacionadas con la adquisición de autos,
bienes inmuebles y el uso desmedido de tarjetas de crédito.
Las nuevas medidas de fiscalización
también alcanzan el uso de medios electrónicos y la propia digitalización del contribuyente; desde la expedición de
facturas electrónicas por medio del SAT, el pago referenciado, que muy
probablemente requerirá de cuenta bancaria para realizar el pago en todos sus
casos, y cierra el circulo con la intención, no tan lejana de iniciar la fiscalización
de ciertas actividades como son: los honorarios médicos, dentales y gastos
hospitalarios; de ahí que, destaque también su fin de austeridad hasta en la
devoluciones de impuestos a favor del próximo año.
En conclusión y a la luz de los
actos de autoridad y de la aprobación de las leyes que entraran en vigor en el
año venidero, se puede adelantar que esto llevara tarde que temprano a la revisión
de aquellos contribuyentes que en suma a su perfil o actividad, puedan
evidenciar la discrepancia fiscal en la que viven. Y ello encenderá el foco
rojo a las autoridades para aplicar sus procedimientos, por ello es mejor
autocorregir y mejorar la forma en que se llevan las finanzas particulares, las
deducciones estrictamente indispensables y el uso del crédito.

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